
jueves, 28 de agosto de 2008
Cioran
Odio a los sabios por su complacencia, su cobardía y su reserva.
Amo infinitamente más las pasiones devastadoras que un talante uniforme que vuelve insensible al ser tanto respecto al placer como respecto al dolor.
El sabio ignora lo trágico de la pasión y el temor a la muerte, de la misma manera que desconoce la fuerza y el riesgo, el heroísmo bárbaro, grotesco o sublime.
El sabio se expresa con máximas y da consejos. No vive nada, no siente nada, no desea, ni espera. Se complace en nivelar los diversos contenidos de la vida y asume todas sus consecuencias.
Amo infinitamente más las pasiones devastadoras que un talante uniforme que vuelve insensible al ser tanto respecto al placer como respecto al dolor.
El sabio ignora lo trágico de la pasión y el temor a la muerte, de la misma manera que desconoce la fuerza y el riesgo, el heroísmo bárbaro, grotesco o sublime.
El sabio se expresa con máximas y da consejos. No vive nada, no siente nada, no desea, ni espera. Se complace en nivelar los diversos contenidos de la vida y asume todas sus consecuencias.
Siete cuentos

Ella estaba acostumbrada a esas cosas horribles y hermosas, a los gritos que nacían, deformes y cabezones, con los ojos cerrados, como gusanos ciegos y enormes al abrigo de la panza de la madre; a la sangre que brota de las heridas que a veces se causaba en las rodillas, cuando corría y chocaba y caía. Las piernas junto al lago raspaban de manera traidora, y solo cuando se ponía de nuevo en pie y comenzaba a andar se abría la piel, y se daba cuenta de que el filo acababa de rasgarla.
domingo, 24 de agosto de 2008
miércoles, 20 de agosto de 2008
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